Don Gustavo: el desmitificador

Fotograma Telemedellín

Uno siempre con esas ganas de generalizar. Invité a Hernán Hugo Martínez Vergara a un encuentro con el escritor cejeño Gustavo Patiño Duque*. Pensé que uno de los ganchos para convocar audiencia era el hecho de decir que podíamos aprovechar la oportunidad para eludir el desconocimiento. Con este whatsappazo me calló el notable don Hugo: “Si es el doctor Gustavo Patiño Duque que yo recuerdo, creo que es el pariente del doctor Donato Duque Patiño. Ambos enmarcados en la vida política, académica, literaria y muchas otras cosas más de la historia moderna y reciente de La Ceja. El doctor Donato en su época (…) uno de los fundadores del Centro de Historia “Juan de Dios Aranzazu” de La Ceja, institución que ha estado en el receso del olvido, por la desidia o indiferencia de quienes debieron mantenerla, sostenerla y proyectarla…”.

En el encuentro con el doctor Patiño Duque en el El Paraíso, enmarcado por la lumbre exclusiva que tiene el sector de La Aldea, con la tarde al frente, pendiente, tuve varios hallazgos. El primero fue, sin duda alguna, que Don Gustavo es un cazador de mitos. ¡Quién, sino él, se anima a argumentar en un libro entero que la teoría de la relatividad de Einstein es pura imaginación! Hubo entre los asistentes quienes se resintieron y rasgaron las vestiduras de sus almas opinadoras. El doctor Patiño, calmo, pulquérrimo en su habla, elogió los hallazgos del genio alemán, su capacidad para aprender, sus tratados sobre electromagnetismo, pero volvió nada lo de la relatividad, cuya difusión y éxito se los atribuyó a los medios. Quien se lo quiera controvertir, puede acceder a su obra La Relatividad Desmitifacada (2013). También a un ejercicio mediático atribuyó la imponencia de Darwin con su evolución de las especies y el origen del hombre, y al imperativo de la historia mal contada el concebir a Antonio Nariño como el nexo entre la Revolución Francesa y los derechos del hombre con el movimiento independentista en América. Según él, Nariño tradujo el capítulo de los derechos por mera casualidad y se vio enfrentado a los realistas más por unos yerros en su rol como recaudador de impuestos. Menuda tarea la defender este tipo de puntos de vista.

Con todo y lo controversial que puede ser, el relato es lo más fascinante de don Gustavo. Nos contó que casi todo su oficio de escritura ha sido y es una respuesta a una lectura crítica de lo que se va acomodando como la verdad consumada. ¡Qué honor ver su sapiencia!, ¡qué gusto oirle un español impecable y enriquecido por su madura estancia en la vida, lejos de La Ceja (se fue a los doce años, estudió en Justo Pastor), pero cerca del mundo académico y político. Ingeniero de profesión, don Gustavo se ha atrevido en campos tan disímiles y cautivadores que abarcan asuntos como el aborto, la ascendencia judía de los antioqueños y, el mejor, la ‘cuadratura del círculo’. 

Celebro que mi cercano don Hernán me haya regañado. Con ello pude caer en la cuenta de que en La Ceja hay personas que sí saben reconocer el poder de la historia, del cuento (narración) que es la historia. Él no tenía que aprovechar la tertulia para darse cuenta de don Gustavo Patiño Duque, sino reencontrarse con él. Provocado (como estoy), leeré parte de la obra de este cejeño tan polifacético, tan querido por su amanuense familia, tan considerado y de tan deliciosa charla. Un ‘maestro’, como le dijo muy juiciosa Marga López Díaz, la poeta que nos acogió en su paradisíaco tertuliadero.

*Algunas obras: Identidad hispano-amerindia, Ascendente judío del pueblo antioqueño, Isabel del Corral, princesa amerindia. Génesis del pueblo antioqueño, Cuadratura del círculo, Las mujeres de la Biblia