Eclipse

Personajes

Celeste

Salvador

Francisca

Aarón

Acto Primero

Pradera con un tenebroso bosque al fondo. Es de noche y se aproxima un eclipse. La luna se encuentra en lo más alto del escenario. El decorado es lúgubre y oscuro. Apenas se percibe una tenue luz en el espacio. Hace mucho frio. Salvador lleva una lámpara. Francisca sujeta en sus manos un crucifijo que cuelga en su pecho. Aarón, caminando, observa distraído el cielo.

Francisca: No me gusta la noche, me provoca miedo y no puedo observar nada

Salvador: ¡Abre bien los ojos mujer¡ no sea que termines atrapada por los secretos del bosque. Sígueme para que no tropieces.

Francisca: ¡Bendito sea Dios! a estas horas y en estos lugares nada bueno puede pasar. (Dirigiéndose a Aarón) Chicuelo por favor, ten cuidado, ¿Cuál es tu prisa? Aterriza los ojos en la tierra, no sea que la luna termine oscureciendo tus ojos.

(Aarón sigue en silencio, hipnotizado, camina y observa la luna sin apartarle la mirada)

Salvador: Muchacho no seas necio, veni para acá y rodéate de nuestra luz, no sea que termines en un rastrojo o salgas rodando por un acantilado.

Aarón: Pues si para un acantilado vamos y no te preocupes, mis ojos están aún muy lucidos y jóvenes, no sufren tus achaques y tu ceguera.

Salvador: Escucha consejos, eso no son asuntos de achaques sino de la experiencia. La noche es traicionera y no vaya ser que te encuentre desprevenido alguna de sus bestias.

Francisca: ¿Cuáles bestias? No te andes con esas bobadas Salvador, que ya me tiemblan las piernas.

Salvador: Pégate a la Luz y no te apartes de mí.

(En ese momento se escucha el aullido de un lobo, en el interior del bosque)

Francisca: Animas benditas del purgatorio, ¿Escuchaste Salvador?, Algún espíritu purgante andará rondando por estos lugares.

Salvador: Esos no son espíritus, son las creaturas de la noche esperando a que una presa caiga en la mirada de su acecho

Aarón: Déjense de habladurías, déjenme escuchar las voces del bosque

Salvador: ¿Habladurías las mías? Oigan a este, quisiera ver tu rostro apenas te encuentres de frente con algún lobo.

Aarón: El lobo anda ocupado cantándole hoy a su amante, ella es su presa.

Francisca: Yo solo sé que esta noche, es de puro cataclismo. ¡Virgen Santísima¡ líbranos de los horrores de este eclipse. No sea que por la terquedad de estos hombres nos habite una maldición.

Aarón: Calma, la noche esta serena, cierren más bien sus bocas y escuchen las melodías.

Salvador: ¿Melodías? Ahí están tus achaques otra vez, pone los ojos entierra muchacho y acércate a nuestra luz. Déjate guiar, no sea que tu caminar yerre y termine estremeciéndonos a todos.

Aarón: Confía en la noche

Salvador: Lo que no confió es en ti

Aarón: Puedes regresar por dónde has venido, yo no te obligo. Si temes, ve a la casa de tus seguridades.

Francisca: Pues ni mala idea seria. Que bobada internarnos en este bosque, como sino hubiésemos podido disfrutar del eclipse cerca al jardín de la casa.

Salvador: (Agarrando a Aarón por uno de sus hombros) No te dejare solo, no vaya ser que tu frenesí y falta de cordura termine extraviándote en ese acecho y termines siendo carnada de lobos, serpientes y lechuzas.

Aarón: No estaré solo, en el acantilado me espera Celeste. (Aarón se desprende y sigue caminando)

Salvador: Vaya solución, vaya protección. ¿Qué va poder una mujer poderte cuidar? ¿Qué seguridad te puede ofrecer?

Aarón: La seguridad de que puedo ver por mis propios ojos

Salvador: A mí lo que se me hace, es que tus ojos andan hechizados. Tenga cuidado muchacho, no sea que un rostro angelical termine atormentando tu vida y la devore en este bosque.

Francisca: Y a todas estas ¿Cómo ha podido llegar Celeste al acantilado? ¿Quién más la acompaña?

Aarón: Se ha dirigido sola, ella ha querido preparar el lugar para calentar nuestro frio y dejar que la noche rompa nuestra ceguera.

Francisca: ¿Cómo que sola? ¿Cómo puede ser eso? ¿Podría haber sucumbida ella ante esta tenebrosidad?

Aarón: No, ¡jamás!, ella es la sombra de la noche. Ella es su confianza y su verdad

Francisca:  jaa, precaución muchacho, mujeres  aun habitan con pociones y malas intenciones. No sean sus filosofías y locuras un asunto de brujería.

Salvador: Escucha la sabiduría de la Francisca, las mujeres son una perdición, cuidado con esas miradas que llevan a la ruina, no sea que cambie tu prospero destino

Aarón: Una mirada de esas solo puede encender mis ojos

Salvador: De seguro tu ojos terminaran sucumbiendo encendidos en el infierno

Francisca: Resérvate esa maligna palabra Salvador, no sea que esta noche termine convirtiendo la luna en un astro de sangre. (Francisca se persigna y en cuchicheo va rezando la oración a San Miguel Arcángel)

Aarón: (Con un tono impaciente y algo enfadado) Maldita la hora en que decidí invitarlos, sus miedos y sus miradas traicioneras no me dejan contemplar la hermosura de este elixir.

Salvador: Veneno será lo que bebas de esa mirada desbordante.

Aarón: Pues ya la he bebido. Sus ojos  cerraron la heredad y la cordura que había corrompido mi cuerpo y mi espíritu, su luz enciende mi sien, mi pecho y mis instintos. Mis ojos se apagaron no por falta de fuego, sino por exceso de oscuridad y allí he podido ver.

Francisca: Segurito, ya te atrapo con sus malas intenciones.

Salvador: Aarón, Aarón, Aarón. Cuídate, tene precaución. Acercate a mi luz, creo que tanta oscuridad te está haciendo ya delirar.

Aaron: (Mirando al horizonte del bosque). No es necesario, ya veo el candil del lugar que nos espera y siento que el fuego de esta noche ya me rodea.

Francisca: ¡Por fin! Vamos a salir de la penumbra de este lugar, ya era necesario, mis pies están cansados y la lámpara de Salvador ya está perdiendo su brillo.

Salvador: (Dirigiendo su rostro a la oreja de Francisca) Necesitamos estar alerta, no vaya ser que este eclipse termine acabando al muchacho.


Acto Segundo

La luna en lo alto. Los personajes se sitúan en una pequeña pradera. El decorado del escenario está envuelto por mucha hierba seca. En el fondo un abismo oscuro. En la mitad del escenario una pequeña hoguera.

Salvador: Ya hace unos minutos que llegamos y ni rastro de Celeste.

Francisca: Mínimo se la devoraron las creaturas del bosque o quien sabe que ritual estará haciendo esa muchachita.

Salvador: A mí se me hace que la loba de la celeste estará por ahí devorando el cuerpo bestial de algún hombre. Esta noche esta perfecta para despertar la naturaleza instintiva.

Aarón: Calla esa lengua hipócrita y enjuiciadora, eso no va con tus principios conservadores y cristianos.

Salvador: Pues que me juzgue Dios si digo falacia alguna. Tu bien sabes que esa mujer es como mariposa buscando savia de allí para allá. Sus modales, su actitud es dañina, perniciosa, su sentido va en contra de toda lógica. Sus manías no parecen cosas buenas, ni cristianas. Esa mujer es un vil demonio.

Aarón: Pues pídele a tu Dios que te salve de ese demonio

Salvador: Pediré es por tu salvación.

Francisca: Que los clavos de Cristo y su sacrificio te acompañen y te permitan volver tu mirada a la verdad.

Aarón: Pues yo no pedí su sacrificio, las cargas que pretendes atar en mí, déjalas en el suelo, tu amo y señor ya sabrá a quien cargárselas. No busques cargar con más leños tu espíritu temeroso y sufriente.

Francisca: (Realizando una mirada de terror y sorpresa, dirige su mirada a Salvador y le susurra) No debimos haberle permitido conocerla, esa mujer está acabando con la razón de este hombre.

Aarón: Iré a buscar a Celeste debe estar por acá cerca.

(Se escuchan los aullidos del lobo)

Salvador: Déjate te acompañamos

Aarón: No, por favor. Ustedes ya vienen cansados y estoy harto de esa habladuría inquisidora sobre Celeste. Déjenme descansar.

Salvador: Al menos lleva la lámpara

Aarón: Tampoco, la luna me ofrece lo que necesito

(Sale Aarón del escenario)

Salvador: Este hombre se ha separado de la divinidad, su juicio parece un asunto natural. Esta perdido y atrapado en las marañas de esa mujer.

Francisca: Hace rato no es el mismo, miembros de su familia y del pueblo han dicho que se ha vuelto indecoroso, que sus ideas y opiniones son grotescas frente a la piedad de la gente

Salvador: Y tanto que lucho el padre Lucas por acompañarlo. Esperemos que su martirio termine devolviéndole la lucidez a este buen hombre.


Acto Tercero

El mismo escenario anterior. Salvador y Francisca están sentados cerca a la fogata. La Luna ya se ha opacado por la acción de la primera etapa del eclipse, solo se ve su sombra. Entran Aarón y Celeste.

Francisca: Por fin has llegado mujer, ya estábamos preocupados por ti. Pensábamos que alguna fiera te había devorado.

Salvador: (Entre sus dientes) o Haciendo que fechorías por ahí.

Celeste: Tranquilos, ya conozco el bosque, es mi sitio para descansar y contemplar…

Francisca: Pues bien rara que eres muchacha, un lugar de estos es para uno estar loco de miedo.

Celeste: (Ella ríe) Aquí no hay nada que temer

Salvador: Pues a mí no es que me parezca un lugar propio de una mujer. Eso deja mucho que decir.

Aarón: Ya vas a comenzar otra vez con tu sarna, quédate con tus juicios, te hace mejor el silencio.

Salvador: (Se levanta violentamente y se acerca a Aarón) Estos juicios que reprochas son los que te han acompañado muchos pero muchos años y no voy a dejar que una carne lujuriosa te lleve a la ruina.

Aarón: Eso no te compete a ti, ya es mi decisión.

Francisca: ¿Qué? Estas diciendo que te has acostado con esta muchacha, ¿afirmas mantener una desventura? Salome, quedara frustrada cuando se dé cuenta (Salome es la enamorada de Aarón)

Aarón: ¿y es que acaso le soy infiel?

Francisca: Le entregas tu corazón y tu cuerpo a esta mujer (Señalándola con su dedo)

Aarón: Mi cuerpo y mi corazón en la pasión le he entregado, eso es muy distinto al amor que manifiesto en Salome.

Francisca: Hipócrita, escudándote en esos pensamientos pecaminosos, fallas al amor. Esta mujer terminara acabando tu honra, el prestigio de tu familia, tu labor y tus buenas acciones.

Celeste: Calma, calma, disfruten del espectáculo, dejen que hoy la luna los cobije.

Salvador: Sangre es la mancha que llevara la luna en señal de sus actos, has acertado Francisca, estamos ante un cataclismo.

(Aarón se aleja de los tres, se acerca al acantilado para observar el eclipse)

Celeste: Abran sus miradas, no le tengan miedo a la noche, vayan a sus instintos primarios, dejen que la cruz les hable de amor, pero vuelvan,  vuelvan a sus instintos naturales a su esencia.

(En ese momento se acerca una lechuza a uno de los arboles cerca de la pradera)

Salvador: Aparte de bruja y mujeriega, idólatra.

(Se apaga la fogata)

Celeste: (Se acerca a Salvador de forma cariñosa para apagar la lámpara que este lleva) Deja que el negro provoque los blancos y que la luz surja de la oscuridad.

(En un pequeño forcejeo, Salvador deja caer la lámpara en la hierba seca, esta se enciende y se empieza a consumir rumbo a Aarón, bordeándolo sin salida)

Salvador: (Dirigiéndose a Aarón) Muchacho rápido sal de ahí o estarás perdido

(Aarón no se percata aun del fuego, sigue tranquilo mirando la luna)

Francisca: Dios mío bendito, ayúdanos (Se persigna tres veces)

Aarón: (Se percata del fuego, esta sin salida, mira a los tres) Celeste ¿Qué hago? ¡Estoy atrapado!

Celeste: Busca la luz en la oscuridad

Aarón: La oscuridad se ha difuminado, solo veo luz y más luz. Y no encuentro salida

Celeste: Mira para atrás, allí está tu salida

(Aarón Voltea hacia el abismo)

Salvador: No seas tonto muchacho, sal de tu estupor y cruza con un salto el fuego.

Aarón: (Dirigiéndose a Celeste) ¿Saltar?

Celeste: Si, salta

Aarón: ¿y la caída?

Celeste: Disfrútala y por el suelo  no te preocupes, ya lo encontraras de nuevo.

(Aarón se deja caer, Francisca se tapa sus ojos con horror)

(La luna se ha puesto roja por el eclipse)

Salvador: (Se dirige con furia a Celeste) Maldita, maldita seas.

(Salvador se lanza contra el fuego, lo cruza y mira el abismo)

No veo nada, parece una caída grande, seguro no ha sobrevivido.

Celeste: (Señalando la Luna) Ahí está, míralo ha ido a su encuentro. Su oscuridad ha teñido con luz la luna. Él la ha devorado.

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1 Response

  1. Natalia Andrea dice:

    Excelente saber que en estos tiempos dónde se ha perdido tanto el amor por la lectura tengan en cuenta personas con tanto talento. Felicitaciones

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